Hoegaarden 2011 (IV Capitulo)

Hoy tocaba visitar Amberes pero como comente en el anterior artículo tengo la espalda un poco maltrecha y prefiero no cojer el coche en un largo recorrido, por lo que nos vamos a quedar en Bruselas, hablando con la recepción del hotel donde nos alojamos nos comentan que para ir a la zona de la antigua exposición universal de 1958 lo mejor es el transporte público y concretamente el metro, así que a caminar unas calles hasta la estación de Troon para cojer la línea 6 hasta la estación de Heysel.

Los convoyes del metro son bastante antiguos si los comparo con algunas líneas de Barcelona y una de las características que más me ha chocado es que algunas líneas comparten las mismas estaciones, como por ejemplo la que vamos a coger ya que la 2 y la 6 tienen muchas estaciones en común, por lo que os recomiendo que os miréis el convoy si no queréis quedaros a mitad de camino ya que ese convoy finaliza antes el recorrido.

Algunas de las estaciones por las que hemos pasado son bastante originales, no recuerdo cual era pero hemos pasado por una que habían todo tipo de estatuas que la hacían interesante y algo fuera de lo común.

Llegamos a Heysel y lo primero que ves al llegar es su estadio olímpico donde se celebran entre otros acontecimientos, meetings de atletismo de primer nivel y donde juega la selección nacional de Bélgica, por desgracia este estadio se hizo famoso en su día durante la celebración de la final de una Copa de Europa de clubs de fútbol entre la Juventus y el Liverpool ya que murierón seguidores del equipo italiano atrapados contra las vallas por una avalancha provocada por los ingleses, aunque este estadio se conoce en muchos lugares como Heysel, realmente su nombre es estadio del Rey Balduino, en honor al último y fallecido Rey de Bélgica.

Cuando te giras y dejas a tu espalda el estadio solo te queda que hacer una exclamación cuando ves el imponente Atomium, el símbolo por antonomasia de la Exposición Universal de 1958, su altura de 102 metros hace que te quedes con la boca abierta al verlo aunque solo sea de lejos.

Lo que sorprende y que mucha gente no sabe es que en aquella misma zona hubo una anterior Exposición Universal, concretamente en 1935 que se conservan algunos pabellones, lo ideal para hacer fotos es ponerse en el paseo que queda justo delante del Atomium, es tal la cantidad de gente que hace fotos desde esa zona que la hierba ya no crece.

Hemos cogido al final un pack para entrar al Atomium y al Europa Park que se encuentran uno al lado del otro.

Nos habían dicho que haríamos bastante cola para entrar al Atomium, pues la verdad es que solo han sido 10 minutos y como hemos cogido esos aparatos que te van explicando según donde estés cosas sobre el monumento y su entorno, se ha pasado muy rápido.

La subida al átomo superior es rápida y aquí empiezas a darte cuenta de las dimensiones del monumento y las vistas que tienes desde arriba, llegando a ver en un día claro poblaciones alejadas de Bruselas a bastantes kilómetros.

Si queréis comer, justo en la parte más arriba hay un restaurante 'de altura', luego el mismo ascensor para abajo y esta vez a subir escaleras para ver los átomos más bajos, no todos se pueden visitar por cuestiones de seguridad, sorprenden algunas de las explicaciones de cómo llegaron a construir este monumento, las veces que han llegado a querer desmontarlo y las condiciones de trabajo en su tiempo y época, sobre todo en cuestiones de seguridad, más bien escasa.

La verdad es que es una mole tan impresionante tanto por fuera como por dentro, que lo que os diría que es de obligada visita en Bruselas.

Del parque Europa os puedo decir que es una representación en maquetas muy bien hechas y con todo lujo de detalles de algunas de las más típicas postales de cada uno de los países que conforman la Comunidad Económica Europea, desde el Partenon de Atenas, pasando por el Big Ben de Londres, la Torre Eiffel de París, hasta monumentos de países menos conocidos y que han entrado ultimamente en la Comunidad, de nuestro país hay representadas, el Escorial, la estatua de Colón, molinos de viento de la Mancha, la catedral de Santiago, realmente impresionante y algo que me pareció de lo más 'typical Spanish', la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla, siempre el mismo concepto de nuestro país.

La vuelta al hotel para recoger las maletas y camino del aeropuerto para regresar a casa, en el me paso un par de anécdotas imagino que normales en las medidas de seguridad que se toman hoy en día, en primer lugar me sonó el arco de seguridad, con el consiguiente cacheo personalizado y luego me hicieron abrir la maleta que llevaba de mano porque vieron algo raro, lógico, los posavasos que cuando los abrí vieron que eran de un coleccionista.

En fin un agotador pero satisfactorio fin de semana y voy a dejar para un próximo y último capítulo una conclusión y una serie de consejos para los coleccionistas que tengan intención de ir por primera vez a una reunión en el extranjero, que seguro que a más de uno le cojen ganas ir.

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